Le odio. Es imbécil. No sabe flirtear ni tratar a las chicas. Tampoco tiene ni puta idea de todo lo que ha perdido, pero yo no pienso desperdiciar un segunda más, desde luego. Supongo que no estaba hecho para mí. O quizá sea el karma repartiendo justicia, como siempre. Solo sé que me siento como cuando de enana veía al chico que me gustaba con otra, o como cuando pensaba que estaba enamorada de alguien con quien solo tenía relación por internet. Y me doy mucha pena. Me parece totalmente ridículo que me pase algo así, ahora, a mí. Le he dedicado demasiados minutos de mi valioso y querido timpo, en mi cabeza. Y no me gusta hacer cosas en vano, ni estar tanto tiempo detrás de algo para no conseguir nada. Porque claro, no tiene ni idea de esto, ni de que me acuesto todas las noches pensando en él, ni de que hago las cosas solo por él, ni de que incluso he llorado y he sido la persona más feliz del mundo gracias a él. Tampoco tiene ni idea de que me he puesto a temblar y he sentido que se me salía el estómago por la boca cuando le he dado dos besos. Seguro que nunca se ha imaginado que las veces que hemos estado juntos, un rato, he deseado que se pare el tiempo para no tener que despedirnos y poder mirar a mi lado y verle a él riendo, diciendo cualquier tontería.
P.d. Sé que llevo unos cuantos días sin actualizar, y sin pasarme por vuestros blogs, los estudios me tienen asfixiada y el poco tiempo que me queda libre lo invierto en mis amigas y en estar tirada en el sofá. ¡Muchas gracias a todos los que, a pesar de estar fuera de combate, habeis seguido pasandoos por aquí!





